El sonido de las risas resonó en la vereda antes de que pudiera terminar de secarme las manos.
Ahí estaba mi nieto, con la cabeza echada hacia atrás, señalando entre carcajadas el piso mojado. Y a solo unos pasos, la causa de su diversión: una resbalada digna de dibujo animado sobre un charco traicionero, producto de la lluvia de la noche anterior.
—¡Viste la pirueta que hizo! —dijo entre risas, mientras la abuela intentaba ponerse de pie.
—mamá!!! ... Ponete de pie despacio y mirate la pierna —le dije, ajustándome los anteojos y adoptando esa postura de hija que no necesita levantar la voz para hacerse notar.
Al levantarse la pllera, la evidencia no mentía: la rodilla estaba al rojo vivo. No había herida grave, pero sí esa marca caliente y raspada que promete arder un ratito. Las risas de mi nieto cesaron en un segundo y su cara cambió por completo, dejando al descubierto un gesto entre sorpresa y dolor.
Me acerqué, me agaché a su altura (con bastante más lentitud de la que me gustaría admitir) y le dije con suavidad:
—¿Ves? Nos reímos de la caída antes de sentir el raspón. En la vida pasa exactamente lo mismo: nos apuramos a reírnos del tropezón, propio o ajeno, sin mirar primero cómo quedó la rodilla.
El muchacho se me quedó mirando, masticando las palabras mientras veía el ardor de la rodilla y le recordaba sus caídas, aunque parezcan divertidas en el momento, dejan su marca. Le puse una compresa fría, le di un palmetazo cariñoso en el hombro y le aseguré que en un par de días volvería a correr como si nada.
Pero la lección ya estaba dada: antes de burlarnos del resbalón, hay que revisar las marcas que nos deja el camino.
💬 Y vos, ¿qué opinás?
Todas las familias tienen esa anécdota donde un tropezón tonto terminó en risas... o en una buena lección de vida.
¿Te pasó alguna vez una caída graciosa que después te dejó una "rodilla roja"?
¿Qué lección o dicho te repetía tu abuela cuando te pasaban estas cosas?
¡Déjame tu comentario acá abajo! Me encanta leer sus historias y recordar juntos esas enseñanzas que nos acompañan para siempre.
